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Durante muchísimos años los baños formaron parte importante en la vida cotidiana de los romanos. Las Termas eran mucho más que un lugar de baño y aseo, era donde la gente de toda clase se reunía: jóvenes, ancianos ricos y pobres; se congregaban para hablar de política, recibir un masaje, cortarse el pelo, hacer ejercicio, etc.
Las termas contaban con varios tipos de baños, los de agua templada (tepidarium), de agua caliente (caldarium) y de agua fría (frigidarium) además de saunas, patios, y tiendas.
Alguno de los emperadores de la antigua Roma mandaron construir grandes Termas, de las cuales aún se conservan algunas ruinas.
Termas de Agripa (Thermae Alexandrinae)
Fueron las primeras termas importantes que se construyeron en la antigua Roma. Inicialmente sólo se trataba de una sauna, pero tras la conclusión del acueducto Aqua Virgo, se proporcionó el agua suficiente para que se convirtiera en una terma con una gran piscina.
Después de un incendio en el año 80 las termas fueron rehabilitadas y ampliadas. Hoy sólo quedan pequeños vestigios de estas instalaciones.
Termas de Nerón
Fueron construidas en el año 60 durante el mandato del emperador Nerón y más adelante reformadas y ampliadas en tiempos de Alejandro Severo. Estos baños sirvieron de referencia con respecto a las termas que posteriormente realizarían emperadores como Trajano y Diocleciano.
Las Termas de Nerón ocupaban una superficie de 300x120 metros a tan solo 50 metros al oeste del Panteón de Agripa. En la actualidad al igual que las Termas de Agripa, sólo quedan pequeños restos ya que algunas iglesias y edificios se construyeron con los muros de estos baños.
Termas de Trajano
Las Termas de Trajano están situadas en la Colina Esquilina ocupando parte de lo que era el Domus Aurea de Nerón, entre la Viale del Monte Oppio y la Viale delle Terme di Traiano. Su construcción se inició en el año 104 y se terminó en el 109 bajo el mandato del emperador Trajano.
Actualmente se conservan algunas partes de su estructura y sus 7 cisternas, que podían almacenar más de 8 millones de litros de agua. Estos enormes tanques de agua son conocidas como las Sette sale (las siete salas) y están cerradas al público.
Termas de Caracalla
Los restos de estas termas son de los monumentos mejor conservados de la antigua Roma, por lo que forman una importante atracción turística de la ciudad. Se construyeron durante el reinado de Marco Aurelio Antonino Basiano (Caracalla) entre el año 212 y 216.
Estas termas eran todo un despliegue de grandeza y lujo. Su interior estaba recubierto de punta a punta con mármol y oro, decorado con preciosos mosaicos de todos los colores. Además de las piscinas a distintas temperaturas y las saunas, albergaba numerosas esculturas, obras de arte y fuentes.
Alrededor del edificio principal había espacios abiertos para eventos de campo y pista y edificios que contenían bibliotecas, tiendas y restaurantes. El recinto podía acoger unos 2000 romanos fácilmente.
Termas de Diocleciano
La construcción de las Termas de Diocleciano fueron ordenadas por el emperador Diocleciano en el año 305. Su intención era la creación de unas termas gigantescas jamás vistas, superando así las de sus antecesores. Ocupaba una superficie de 13 hectáreas y era capaz de albergar a unas 3000 personas.
Los materiales que se utilizaron fueron parecidos a los de las Termas de Caracalla, ladrillo recubierto de estuco en el exterior y mármol en el interior. Los pocos restos de estas monumentales termas se ubican entre la Piazza della Repubblica y la Piazza del Cinquecento, repartidos entre el Museo Nazionale Romano, la iglesia barroca de San Bernardo delle Terme y la iglesia renacentista de Santa María degli Angeli, de la que aprovecharon parte de la estructura de las termas para su construcción.
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